Cada teléfono cuenta con bloques de hardware distintos para el procesador, para la batería, para la cámara, para la memoria RAM… De este modo, si uno de los módulos falla o se queda anticuado, basta con extraer ese componente y cambiarlo por otro mejor, con lo que el móvil quedará actualizado y mantendrá intacta gran parte de sus componentes iniciales.